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Preguntas que nos hacen

¿Qué hacemos si nuestro financista principal se va?

Varias organizaciones con las que conversamos están perdiendo a su financista más grande. Esto es lo que vemos que exploran, lo que no funcionó y lo que conviene hacer antes de que llegue el aviso.

Felipe Soto14 de octubre de 2026 · 5 min de lectura

En 30 segundos

  1. 01Diversificar se planifica antes de que el financista anuncie su salida, no después.
  2. 02Mandar más actualizaciones de impacto no hace que la gente done más: importa la relación y el momento.
  3. 03Pide fondos que calcen con tu etapa y muestra avances por hitos.

Este año escuchamos la misma pregunta en organizaciones de varios países: ¿qué hacemos si se va el financista que nos sostiene? En algunos casos es una fundación grande que decidió cambiar de foco. En otros, la cooperación internacional que se está retirando de la región. La causa cambia; la angustia es la misma.

Cuando el fondo grande se retira

Lo primero que vemos es que casi ninguna organización lo planificó. Mientras el fondo grande estaba, todo el equipo trabajaba para cumplirle a ese financista: sus informes, sus indicadores, sus plazos. Buscar otras fuentes parecía un lujo para cuando hubiera tiempo.

Tres caminos que vemos explorar (y lo que aún no sabemos)

Ninguno de estos caminos tiene todavía resultados claros en las organizaciones que acompañamos. Los compartimos como lo que son: exploraciones en curso.

Lo que están probando

  1. 1

    Donantes individuales

    Una alianza de organizaciones en México y Centroamérica armó líneas de trabajo en operaciones, sostenibilidad financiera y donantes individuales, para que cada organización deje de depender de un solo fondo.

  2. 2

    Patrocinios y alianzas con empresas

    Grupos educativos que viven del voluntariado están conversando con colegios privados, universidades y empresas para ofrecer su programa a cambio de apoyo estable.

  3. 3

    Ingresos propios

    Algunas organizaciones prueban productos ligados a su causa, como un documental o una canción cuyos ingresos van en parte al programa. Es una apuesta de largo plazo.

Lo que no funcionó: más actualizaciones no es más donaciones

Una plataforma de comercio ligada a causas sociales en Chile probó algo que parecía obvio: mandar a sus usuarios actualizaciones del impacto en tiempo real. La idea era que, al ver el resultado, la gente compraría o donaría más. Pocas personas interactuaron con esas actualizaciones, y no se vio un aumento en las compras ni en las donaciones repetidas.

La lección no es que contar el impacto no sirva. Es que informar no reemplaza a la relación. Una actualización masiva no cambia lo que hace un donante; una conversación en el momento justo, sí.

Para profundizar

Antes de leer tu proyecto, el financista ya revisó tres cosas

Conversamos con alguien que revisa postulaciones en una fundación corporativa: qué mira antes de leer, qué pasa después de ganar y por qué, ahora que con IA todas las postulaciones suenan bien, lo que te distingue son tus resultados.

Pedir según tu etapa

Otro patrón: organizaciones que postulan a fondos pensados para una etapa que todavía no tienen. Pierden por calce, por la forma en que manejan sus finanzas o porque no pueden mostrar resultados medibles. Y cada postulación perdida le cuesta semanas al equipo.

Una alternativa que estamos conversando con varias organizaciones es pedir financiamiento por etapas: un primer monto chico ligado a un hito que se puede medir, y el siguiente cuando ese hito se cumple. Para el financista es menos riesgo; para la organización, una forma de construir confianza de a poco.

Para profundizar

¿Qué número le mostramos al financista?

Tienes mucha información y un informe lleno de promedios. El financista quiere ver una sola cosa: si algo cambió.

Si el plan cambia a mitad de camino, cuéntalo antes

Con los fondos que sí llegan pasa algo que no se habla mucho: el plan cambia. En un grupo de organizaciones financiadas por una misma fundación empresarial, varias modificaron su piloto en plena ejecución. Cada cambio abrió una revisión completa, con más trámites y más tiempo.

Cambiar el plan no es el problema; los programas reales cambian. El problema es que el financista se entere tarde. Contar el cambio antes, con la razón y lo que vas a medir ahora, convierte una alerta en una conversación.

Por dónde empezar

  • Haz una lista de tus fuentes de ingreso y qué porcentaje viene de cada una. Si una sola supera la mitad, ese es tu riesgo principal.
  • Elige un solo camino nuevo para explorar este año, no tres. Pruébalo en pequeño y mide si funciona.
  • Revisa a qué fondos postulas: ¿calzan con tu etapa, o con la etapa a la que aspiras?
  • Si tu programa va a cambiar, avísale a quien te financia antes de que lo descubra en el informe.

Felipe Soto

Cofundador · Sumadots

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